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La fotografía de bodas es una de las partes más hermosas que me ha dejado mi trabajo. Es ser testigo de uno de los días más importantes: el triunfo del amor, la familia unida, los nervios, las emociones, los instantes y un futuro que se comienza a construir poco a poco. Todo ello capturado con mi cámara para la posteridad.

Apuesto por moverme constantemente en busca de ángulos diferentes que capten cada detalle, cada sonrisa, cada lágrima o instante, con el único fin de contar su historia de la mejor manera. Por eso, para mí es fundamental trabajar con dos cámaras y mis dos ópticas base: el 24-70 mm y el 70-200 mm. Una dupla perfecta que encarna las posibilidades creativas y visuales que mi mirada necesita.

Hacía mucho tiempo que no fotografiaba una boda desde otra perspectiva y sin la presión o responsabilidad directa con los novios. En esta ocasión, estaba de visita en la Hacienda de la Luz, en Cuernavaca, acompañando a un amigo que generaba contenido para las redes del lugar. Aprovechando que llevaba mi equipo, capturé algunas imágenes desde un ángulo alternativo, cuidando siempre de no estorbar a los fotógrafos oficiales.

Es un ejercicio liberador el poder registrar los momentos de una boda con tu estilo y calidad, sin esa presión. Jugar con otros puntos de vista que otras veces no te permites, incluso más ligero al no llevar toda la producción que normalmente ocuparía, dejando en la mayor parte del tiempo los flashes, los cuales considero parte importante de mis coberturas.

A pesar del contexto, no dejé escapar los momentos clave, logrando algo muy cercano a una cobertura oficial propia. La diferencia es que voy más ligero, con menos equipo y con un ritmo más pausado, sin la necesidad de correr. El equipo importa porque resuelve situaciones complejas donde la luz natural no ofrece la calidad necesaria; sin embargo, al trabajar sin presiones y consciente de que no puedes cambiar ciertas carencias técnicas, simplemente llevas tu cámara al límite. ISOs muy altos, sombras poco favorecedoras o un único punto de luz para los novios son los retos con los que tengo que lidiar cuando trabajo sin todo mi arsenal. Lejos de significar malas fotos, el resultado es simplemente otra atmósfera.

Les comparto algunas fotos de ese día. Gracias por mirar, leer y compartir. Nos vemos la próxima.












































































































